La noche me inspira, me trae a la mente lo que he dejado pasar en el día.

Cantos y prosas me trae la noche, porque ella logra agudizar mis sentidos, pareciera que mis oídos, mis ojos, mis manos, mi boca y mi olfato se divirtieran con el ambiente nocturno.

Y por eso no duermo mucho… Algunos días trato de ir a la cama rápido para empezar a soñar temprano, pero parece que es imposible, mi cuerpo aunque extasiado del día, anda esperando que anochezca para liberarse un poco.

En esta noche, hace frío; y sin embargo siento ganas de escribir más cosas, el aroma de la sabiduría ronda por aquí… claro que a mí; nada que se me pega, nada que me atrapa, nada que se me entra por los poros para poder ser una alondra de versos, un ideal que tengo y que es bien atrevido.

Me hechiza la luna y me hechizan las estrellas, me voy embriagando de voces de nada, todas sin sentido, pitos en el oído, pero hermosos en sí, porque llaman a la noche y me llaman a mí.